Comida Vasco Japonesá, ahi es ná!
La verdad es que cuando ya empiezas a calzar algún año que otro, es difícil que te sorprendan. Uno que creía haber probado de todo encuentra el otro día por casualidad el Txubillo (porque si no te lo encuentras así, la verdad es que no te lo encuentras: está en un callejón tipo Blade Runner) . Un lugar con estética de bodegón donostiarra a un paso de la Playa de Ondarreta y del Palacio Miramar en el casi desconocido, para los visitantes, barrio de El Antiguo.
El restaurante con una novedosa e interesante carta se anuncia como vasco japonés y allí acudimos dispuestos a probar. La comida fue redonda, de esas que guardas para el recuerdo. De primero pedimos makisushi de salmón, langostino y arraingorri, perfecto. Una ensalada de tomates del país finamente loncheados cubiertos de copos de queso de cabra y con sal en escamas, de diez. Y luego cada uno sus platos.
La compañía comió un atún casi crudo con un ligero tueste, muy bueno. Y yo me pedí un taco gratinado de bacalao con crema de ajo, extraordinario, sensual por la textura y delicioso por el ligero regusto de la salsa; una especie de pil pil sin lo grosero del aceite. Todo fue regado por cerveza asahi y fuimos atendidos por una amabilidad ultraextrema (casi de Geisha diría por incurrir en el tópico fácil) de la bella propietaria-camarera nipona. Para volver
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Uno de los grandes
El sitio en el que está la Roca del Fraile es uno de esos polígonos de servicios que pueblan las afueras de Bilbao. El acceso es cómodo por carretera o metro, parada de Axpe. En cuanto entras a sus cuidadas instalaciones te das cuenta de que la Roca es algo más que el típico restaurante de menú. Sus dueños Jose Mari y Luis en la cocina son dos verdaderos dinamizadores de la cocina vasca. Comida de la calidad basada en género de excepción, son famosos sus chuletones que se crían en exclusiva en Loiu de ganado de pura raza. El menú del día mezcla la tradición con la vanguardia y nunca decepciona. El restaurante, diseñado por la vanguardista decoradora Raquel Lázaro, es un lugar moderno y acogedor. El bajo es para los menús y el primer piso con unas preciosas vistas a la Ría del Nervión para la carta. A no perderse, asimismo, su excelente café y su barra de pintxos al mediodía, de lo más completo. Y, además con una excelente relación calidad/precio.
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De lo mejorcito en pintxos
Es de los sitios que recomiendo cuando alguien de fuera me pregunta por un sitio típico para degustar los pintxos de Bilbao. Está en el Casco Viejo pero fuera del circuito turístico por lo que los que solemos estar allí somos de Bilbao de toda la vida (ahiva la hostia!!) . Los pintxos siempre en continua innovación y, de hecho, han ganado en varias ocasiones el premio al mejor pincho. El mejor día para degustarlos el domingo a la mañana, cuando están sacando continuamente nuevas especialidades a la barra y cuando más gente hay. En ocasiones el pedir es todo un triunfo de la melé que se forma. Los camareros muy profesionales.
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