Hamburguesas deluxe
Para todas aquellas personas que gustan, de cuando en cuando, de meterse una hamburguesaza entre pecho y espalda y aborrecen sitios de comida rápida.
Tiene un punto de elaboración y presentación por encima de Alfredro's (esto también se puede aplicar a la decoración del local), aunque algo más caro. Una pena que los dueños, de origen quebecois, sean algo huraños a la hora de atender a la parroquia.
Los aros de cebolla son un buen punto de comienzo, y las patatas fritas que acompañan más ricas de lo habitual.
18€ por persona, con una caña y postre incluido.
OJO: Los domingos no sirven hamburguesas, solo brunches que cambian de forma regular.
Hamburguesas. Punto.
El hermano pequeño de su hómonimo de a calle Lagasca es, irónicamente, algo más grande, pero con menos luz (todas las mesas estan en un sotano). Sirven unas hamburguesas fieles al espíritu de la que debió ser la original, capaces de arrebatar suspiros solo con su olor: carne de gran calidad, muy picada, fresca y cocinada al gusto del comensal. Por defecto solo trae cebolla y salsa barbacoa, el resto son extras que algunos consideran incluso frivolidades.
Viene en dos tamaños: Alfredo's (160gr.) o Super Alfredo's (250gr.).
SUGERENCIA: Super con Bacon y Queso, muy poco hecha. Se deshace en la boca.
Las patatas que acompañan son del montón pero la ensalada de col siempre sabe rica a pesar de su plasticoso aspecto.
El resto de la carta es cortita, tirando a mediocre, excepto el pincho hawai o la brocheta de la casa. Los postres cumplen pero ninguno va a ganar ningún premio.
No admiten reservas, pero te ponen en una lista de espera si llamas con antelación.
12€ por persona con postre y bebida. Se entiende que aqui beber vino es una imprudencia.
Para un domingo de instintos básicos.
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Hamburguesas. Punto.
Este restaurante, el más antiguo de los dos que hay en Madrid (el otro esta en Juan Hurtado de Mendoza), lleva desde 1981 arrebatando suspiros con unas hamburguesas fieles al espíritu de la que debió ser la original: carne de gran calidad, muy picada, fresca y cocinada al gusto del comensal. Por defecto solo trae cebolla y salsa barbacoa, el resto son extras que algunos consideran incluso frivolidades.
Viene en dos tamaños: Alfredo's (160gr.) o Super Alfredo's (250gr.).
SUGERENCIA: Super con Bacon y Queso, muy poco hecha. Se deshace en la boca.
Las patatas que acompañan son del montón pero la ensalada de col siempre sabe rica a pesar de su plasticoso aspecto.
El resto de la carta es cortita, tirando a mediocre, excepto el pincho hawai o la brocheta de la casa. Los postres cumplen pero ninguno va a ganar ningún premio.
No admiten reservas, pero te ponen en una lista de espera si llamas con antelación.
12€ por persona con postre y bebida. Se entiende que aqui beber vino es una imprudencia.
Para un domingo de instintos básicos.





