Impresionante
Increíble. Un sitio de esos que te acogen, te tratan bien y te recuerdan (y tú a ellos).
Tienen un menú de chuletón de Ávila que es de impresión. 500gr de carne, carne... sólo apto para valientes.
El local tiene un look de barrio bastante acentuado y no es muy ventilado, pero le acabas cogiendo cariño.
Y Don Mario, detrás de la barra, te trata como si fueses de la familia.
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Taberneros, excelente cocina, innovadora sin florituras
El local es pequeño, acogedor, con un cierto aire tradicional, pero con toques modernos por dentro. Está en una calle muy tranquila (Calle de Santiago, 9), en medio de uno de mis barrios preferidos en Madrid. A la entrada, una barra alta, roja, de madera, te da la bienvenida y te invita a esperar si es que no has llegado a tiempo de coger una de las pocas mesas que tiene. Ahora, si eres previsor y apareces sobre las 21.30, seguro que tienes sitio. No se reserva por teléfono en fines de semana.
Ya sea que te sientes en seguida o que tengas que esperar, la experiencia vale la pena. La carta no es que sea extensa, pero tiene de todo un poco. Eso sí, los platos son exquisitos, delicadamente preparados. Es de esos sitios donde parece que la comida la han hecho con cariño.
Nosotros probamos un surtido de pinchos (brick de queso de cabra con cebolla confitada, gambas all cremat, solomillos en salsa de soja, foie plancha con cebolla confitada y vieiras con salsa) y luego pedimos dos platos para compartir: un pulpo con cachelos bastante novedoso (en lugar de pimentón llevaba una suave salsa de mantequilla) y verdillas con carabineros sabrosísimas (las verdillas son como las judías verdes, pero más pequeñas. Se come el fruto de la baya).
Acompañamos con un Syrah 2003 de Viñas del Vero, servido a la temperatura exacta en copas grandes.
De postre, un descubrimiento: "la especial Willy Wonka", una tarta de chocolate con toque de naranja, impresionante. Junto con una copa un exquisito Pedro Ximenez, era la gloria misma.
Taberneros, además de su excelente comida, tiene un par de detalles que lo hacen un sitio absolutamente recomendable. A saber:
- Extensísima carta de vinos (unas 300 referencias)
- Servicio amable, diligente, sin agobios ni demoras (algo cada vez más raro en Madrid)
- Buena relación calidad/precio (unos 30€). En un momento en que ir a cenar es una auténtica odisea para el presupuesto y que en cualquier sitio te clavan sin piedad por comidas normalitas, este es un lugar donde sales pensando que lo que has pagado es merecido. No es barato, pero tampoco caro. Y es un precio justo.
Joaquín discovered this service :-)
La Casita Restaurante
+34 918 595 505
Calle del Camino de Valladolid 10
Torrelodones (Spain > Madrid)
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Cocina de autor en Torrelodones
La Casita es uno de mis sitios preferidos para ir a cenar. Es cocina mediterránea con un toque de autor que la hace especial.
No pienses que es el típico sitio donde por ponerte algo bonito te traen una pizca de nada. No, en la Casita la comida está buena, bonita y en su ración justa.
Además, el local es precioso, con toques de una casa de sierra, mezclando piedra con madera. El servicio es esmerado y correcto.
Geniales la ensalada de vieiras con flores silvestres, el solomillo con salsa de boletus o el rodaballo al horno con quisquillas. Bueno también el arroz con bogavante, aunque pelín pesado para cenar.
No es una ganga pero para una ocasión especial, vale la pena. Sales por unos 35€ por persona, pero bien contento, oye.
Joaquín discovered this service :-)
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La Santina
+34 918 593 173
Calle de Carlos Picabea
Torrelodones (Spain > Madrid)
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Vaya Fabada!!!
Un sitio asturiano en pleno Torrelodones. Excelente sidra tirada a mano, buenas raciones y riquísimas tapas.
Ahora, la fabada, de lo mejor que he probado en mucho tiempo. Impresionante, abundante, sabrosa... Excelente, sin duda.
Si la pides, ojito con los primeros, que puede que salgas a cuatro patas. Mejor una ensaladita y a por la fabada, que siempre sobra.
Ah! y si sois varios, pedid para uno menos, que la cantidad es mucha.
Se dice que aquí hacía un alto Felipe II de camino al Escorial para dar de comer a los caballos.
Joaquín discovered this service :-)
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Sin palabras
El templo del chocolate, casi obsceno. Chocolate, chocolate, chocolate.
¿Has probado la tableta de chocolate con leche y pimienta?
¿Y la de 75% cacao?
¡Venga, no sé qué estás esperando!
(Sí, mi pasión es el chocolate y este sitio es un santuario)
Por cierto, en Torrelodones tenemos uno, en el Centro Comercial Espacio Torrelodones (ver foto)
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Inolvidable
Todo lo que se dice aquí es cierto. DiverXo sorprende con cada plato, con la dedicación del servicio de sala, con el cuidado que pone en los detalles... con casi todo. Digo casi porque lo único que -a mi entender- no está a la altura del conjunto es el local. No es que sea pequeño, pero le falta "algo" tanto en decoración como diseño de los espacios.
Todo lo demás, ESPECTACULAR. Nosotros fuimos a tomar el menú intermedio a mediodía. Las dos decisiones fueron acertadísimas: la cantidad es más que suficiente y al hacerlo a la hora de comer teníamos una larga tarde por delante para la digestión. Si esas dos horas y media comiendo hubiesen sido por la noche, seguro que no habríamos podido dormir bien :-)
Especialmente inolvidable la panceta ibérica, la spanish toltilla, la raya al carbón y el postre de helado de chocolate blanco con sorbete de manzana y espuma de apio. Con alguno de estos, reconozco que se me puso la carne de gallina. Literalmente.
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Japonés agradable y a buen precio
Está bien porque aunque la carta no es muy extensa‚ tienen un poco de todo y está bastante bueno. Yo he comido varias veces aquí y me gusta el trato de los camareros‚ lo luminoso y limpio del local y la calidad de la comida.
No busques exquisiteces rebuscadas ni cosas extrañas‚ no es para eso. Es para comer un rico sushi‚ un tartar de atún o unos platos combinados razonables a un precio decente. Ni caro ni barato. Unos 20 euros por barba‚ que está muy bien en Madrid.
El pescado es bueno y el arroz tiene el punto‚ con lo que ya te puedes dar por satisfecho. En muchos japoneses eso no lo consiguen y en los que sí lo hacen‚ te dejas el alma en la cuenta.
Y‚ por supuesto‚ nada que ver con los japos semi cools que están proliferando últimamente. Este es un restaurante y la cocina tiene cocineros que saben lo que hacen.
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Sabores de película
Aquí encuentras de todo lo que siempre has visto en pantalla y nunca has podido probar (hablamos de comida).
Coca Cola Sherry, Sirope de Arce, Salsa Blue Cheese, Jelly Beans, etc.
Yo soy fan de esta tienda. Sobre todo, me he hecho adicto a los preparados de tortitas "Biscuick" y el Maple Sirop de Mississipi Belle. Impresionantes!
Además, múltiples cacharritos para la cocina, especias, aerosoles increíbles (de aceite de oliva, de mantequilla, etc) y mil y una pijadita yankee que molan mucho.
Que sí, que sí, que mucho cine europeo de autor, pero cuando te plantas delante de una estantería repleta de salsas artificiales, todos caemos :-)
Joaquín discovered this service :-)
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Agradable y buena música
Estuve el sábado, por primera vez. Nos encantó el lugar, tanto por el ambiente, como por la comida y la música.
Llegamos sobre las diez de la noche y comimos cosas simples. Tampoco es que la carta tenga mucho más, pero estaba bueno. Crudités con guacamole (mejorable el guacamole) y sandwiches de pollo "a la Duke" que estaban soberbios. De pollo con cebolla caramelizada y acompañados de patats fritas caseras (cortadas allí), riquísimas.
El local es pequeño, pero no agobiante y muy recomendable para estar picando o tomándose una copa y ver el concierto de turno.
El sábado actuaba Joshue Edelman y su cuarteto y estuvo fenomenal.
Volveremos, sin duda.
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Excelente
Estuvimos ayer cenando y probamos el tartar de salmón con ponzu y crema de wasabi, de primero, decilicioso y de sabor refinado. Ni picante ni soso, en su punto justo y la salsa estaba maravillosa.
De segundo tomamos corvina con puré de lenteja, colflor, pasa y piñón, perfectamente dorada y tierna dentro, y un lomo de buey con pure y verduras asadas, en su punto exacto y con una salsa perfecta de sabor.
Eso lo acompañamos con un Vega de la Reina del 2006 y un Martín Berdugo del 2004. Ambos, excelentes.
La verdad es que la atención, el sitio y la comida, perfecta. Agradabilísimo sitio para ir a cenar sin prisas. El precio, adecuado a la calidad.

















