Inolvidable
Todo lo que se dice aquí es cierto. DiverXo sorprende con cada plato, con la dedicación del servicio de sala, con el cuidado que pone en los detalles... con casi todo. Digo casi porque lo único que -a mi entender- no está a la altura del conjunto es el local. No es que sea pequeño, pero le falta "algo" tanto en decoración como diseño de los espacios.
Todo lo demás, ESPECTACULAR. Nosotros fuimos a tomar el menú intermedio a mediodía. Las dos decisiones fueron acertadísimas: la cantidad es más que suficiente y al hacerlo a la hora de comer teníamos una larga tarde por delante para la digestión. Si esas dos horas y media comiendo hubiesen sido por la noche, seguro que no habríamos podido dormir bien :-)
Especialmente inolvidable la panceta ibérica, la spanish toltilla, la raya al carbón y el postre de helado de chocolate blanco con sorbete de manzana y espuma de apio. Con alguno de estos, reconozco que se me puso la carne de gallina. Literalmente.
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Italia en toda su dimensión
Me encanta el Pulcinella. No hay otro restaurante que pueda presumir de tanta autenticidad en su comida.
Es pequeño, sí. Pero es que yo huyo de sitios enormes o engendros con pretensiones como el Gino's.
Es ruidoso, puede ser. Italia es así y sus restaurantes también. Es como ir a una tasca y esperar que el suelo esté impoluto, no se puede.
La comida es insuperable. Tengo un par de amigos italianos que aseguran -y esto es muy serio en alguien de allí- que la cocina les recuerda a lo que preparaba su abuela.
El mejor. Sin más.
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Taberneros, excelente cocina, innovadora sin florituras
El local es pequeño, acogedor, con un cierto aire tradicional, pero con toques modernos por dentro. Está en una calle muy tranquila (Calle de Santiago, 9), en medio de uno de mis barrios preferidos en Madrid. A la entrada, una barra alta, roja, de madera, te da la bienvenida y te invita a esperar si es que no has llegado a tiempo de coger una de las pocas mesas que tiene. Ahora, si eres previsor y apareces sobre las 21.30, seguro que tienes sitio. No se reserva por teléfono en fines de semana.
Ya sea que te sientes en seguida o que tengas que esperar, la experiencia vale la pena. La carta no es que sea extensa, pero tiene de todo un poco. Eso sí, los platos son exquisitos, delicadamente preparados. Es de esos sitios donde parece que la comida la han hecho con cariño.
Nosotros probamos un surtido de pinchos (brick de queso de cabra con cebolla confitada, gambas all cremat, solomillos en salsa de soja, foie plancha con cebolla confitada y vieiras con salsa) y luego pedimos dos platos para compartir: un pulpo con cachelos bastante novedoso (en lugar de pimentón llevaba una suave salsa de mantequilla) y verdillas con carabineros sabrosísimas (las verdillas son como las judías verdes, pero más pequeñas. Se come el fruto de la baya).
Acompañamos con un Syrah 2003 de Viñas del Vero, servido a la temperatura exacta en copas grandes.
De postre, un descubrimiento: "la especial Willy Wonka", una tarta de chocolate con toque de naranja, impresionante. Junto con una copa un exquisito Pedro Ximenez, era la gloria misma.
Taberneros, además de su excelente comida, tiene un par de detalles que lo hacen un sitio absolutamente recomendable. A saber:
- Extensísima carta de vinos (unas 300 referencias)
- Servicio amable, diligente, sin agobios ni demoras (algo cada vez más raro en Madrid)
- Buena relación calidad/precio (unos 30€). En un momento en que ir a cenar es una auténtica odisea para el presupuesto y que en cualquier sitio te clavan sin piedad por comidas normalitas, este es un lugar donde sales pensando que lo que has pagado es merecido. No es barato, pero tampoco caro. Y es un precio justo.
Joaquín discovered this service :-)





