Grandísimas hamburguesas
Buenísimas las hamburguesas, los postres y, en general, todo lo que compone la pequeña carta de este sitio. No hace falta más, tampoco.
Es enano, con 4 mesas y una barra para 5 personas. Un camarero y el encargado de la plancha. Pero... ¿para qué más?
La comida es buena y a precio más que razonable. El ambiente, genial, cuidadísimo e impecable.
Un trocito de los Estados Unidos de los '50 en medio de Madrid.
Vale la pena.
Por cierto, ponen para llevar también.

