Equilibrio
Fuimos a cenar aquí, después de haber leído las opiniones en 118 y no podemos que estar de acuerdo con lo dicho. Lo que mas destaca de este sitio es el equilibrio entre la calidad y el precio de sus platos, la informalidad y lo agradable que es el trato, el tamaño del sitio y la tranquilidad del servicio (no te ponen prisa para llenar mesas, lo contrario). Comimos muy bien y pasamos una noche muy agradable.
Recomendable
Raciones algo escasas pero muy ricas, originales y a buen precio. Fuimos 6 personas un sábado por la noche y no estuvimos nada apretados; el ambiente muy agradable. 8 raciones y 2 botellas de vino a 17 euros por cabeza no está nada mal.
Para volver
Tienen menú también los domingos.
Sitio agradable, comida rica y buen precio
Spaghetti y carne, italoargentino?
Poco importa porque aquí se come muy bien por unos 25-30 Euros.
Personalmente he probado el filete verónica y esa era una señora vaca. Los postres también nos gustaron mucho. La próxima vez probaremos los espaguetis.
Fue mi regalo de cumpleaños
Se lo aconsejó a mi novia una amiga y ella me invitó el día de mi cumpleaños. Comimos estupendamente en una de las mesas junto al ventanal, con las cigüeñas y los rapaces que atravesaban el paisaje de la sierra de Pedraza. Un encanto. Los platos, todos riquísimos, empezando por los aperitivos, cortesía de la casa, hasta los dulces. Un extremo cuidado en los detalles y un gusto en combinar los sabores que sorprenden. La pasión por la cocina, y la comida, de los dueños se nota en todo. Además son muy amables y simpáticos. Como me invitaron, sobre el precio no puedo comentar nada, pero seguro que volveremos.
Pinchos riquisimos
Nos llevó una amiga ayer y este sitio nos gustó muchísimo. Está en la calle del cine Doré, bajando la cuesta. Ambiente muy agradable, camareros muy majos y una variedad de pinchos de primera calidad, en concreto, hay uno de láminas de calabaza con queso de cabra y cebolla confitada que está la mar de rico. También comimos una empanada de bacalao con pasas que nos sorprendió y una ensalada de tomate y ventresca; no llegamos a probar los postres, pero vamos a volver seguro. La decoración es original, estuvimos sentados al lado de una antigua máquina de coser, por ejemplo. No lo confundáis con el bar La musa de calle Malasaña.
Una copa en los tejados
Qué decir del Gaudeamus... ya muchos lo conocen, y siempre el acudir por primera vez supone una sorpresa, ya que uno nunca se espera esa estupenda terraza que domina todos los tejaditos de Lavapiés.
Efectivamente, esta cafetería está en la última planta de la UNED de Lavapiés, muy cerca de la plaza y justo al lado de una preciosa biblioteca instalada en un antiguo convento y colegio de niñas (si no recuerdo mal). En verano, es sencillamente una maravilla acudir a la terraza a tomar una copa y unas aceitunas.
Volvimos hace poco, esta vez para cenar con amigos. Tomamos un menú variado que estuvo bien (arancini, tostas, huevos hechos de muy diversas maneras, ricas ensaladas) y sale por 25 Euro. Nos parece mejor como lugar para tomar café o una copa por la noche. Probadlo.
Aperitivo italiano
Este pequeño y agradable bar italiano ofrece verdaderos aperitivos italianos como el spriz, vinos típicos y el café espresso tal y como se hace en Italia. Pedid a Fabrizio que os aconseje. Personalmente, intento no pasar cuando hay partidos de fútbol italiano, porque se llena de "tifosi" bastante ruidosos. En otros momentos es un lugar tranquilo y acogedor. Como es pequeño, aconsejo ir en pareja... grupos más grandes no cabrían.
Una pasada
Este sitio nos ha gustado un montón. Se come en una terraza muy agradable y también hay una sala en la parte de arriba, con unas vistas preciosas de la ciudad de Lisboa. Comimos pulpo a la brasa y bacalao fresco. Los dos platos riquísimos, originales y muy bien presentados.
Además, tienen una sala de teatro donde por la noche hacen espectáculos y conciertos de fado (son también una asociación cultural), a la que no llegamos a ir, pero seguro que repetiremos cuando volvamos a Lisboa.
Un encanto.
Cafetería Bohemién
Una cafetería old style situada en Malasaña, con mucho rollo de poeta maldito. Será que fuimos tras haber visto una exposición sobre Rimbaud en la Casa Encendida... El sitio nos gustó mucho. También el mucho humo que hay y el servicio algo lento quedan aceptables en este ambiente. Tartas, batidos y chocolates a la taza a precios sorprendentes teniendo en cuenta que estamos en Madrid.
Para ir con un libro o el periódico a pasar un rato, posiblemente no el fin de semana, si se quiere estar tranquilo.














