Atención a los postres!!!
¿Canelón de piña con aderezo de gominolas? ¿Ron con limón para comer con cuchara? Pues eso es lo que se encuentra uno en la misteriosa y sugerente carta de postres de Polenta, que le hace sentirse a uno como un crío (el que haya estado sabe de qué hablo) La carta es la normal en los restaurantes de Madrid: una seleccion de carnes y pescados de diferente tipo y procedencia, con profusión de carpaccios (me dejó intrigado el de tiburón). Nosotros nos decantamos por la carne y desde luego la saben preparar (probamos el solomillo de buey y el de gacela) El precio fueron unos 80€ para dos personas, con vino y postre.
El día que estuvimos nos atendieron el mismo Jesús Núñez y sus padres; el trato fue excelente y afable, por momentos divertido.
No tiene separación o zona para no fumadores (grrrr) y las servilletas son de papel (para el que le interese el asunto). La ubicación es excelente para ir paseando desde Plaza de España en un día soleado.
¡Y recordar pedir el postre de ron con limón!
Precio justificado
Cuando comer dos personas sale por unos 80€ (y sin vino) es obligado plantearse si merece la pena.
En La Kitchen la respuesta es sí: el local está ubicado en una zona estratégica, el interior es agradable y está bien decorado, la música acompaña sin estridencias (si me hubieran dado un euro por cada vez que he comido acompañado por Phil Collins...) y por supuesto la cocina merece mucho la pena. El servicio no se hace notar -lo cual es buena noticia- y no hay una zona de no fumadores, lo que supongo que puede arruinar la experiencia si hay mala suerte.
Eso sí, conviene hacer notar que La Kitchen no es un sitio barato no sólo por el precio en carta sino por el tamaño de las raciones. De postre la tartaleta de pera es la ídem.



