Una buena manera para deleitar los sentidos.
Fui a este restaurante la semana pasada y en verdad pude comprobar personalmene lo increíble que es este restaurante. El servicio - correctísimo‚ eficaz‚ y amable‚ totalmente lejos del servicio excesivamente señorial que llega a rozar la incomodidad - va en perfecta consonancia con la cocina de Sacha.
El sitio es del todo entrañable ya que su aspecto está bien lejos del concepto de que un buen restaurante debe destacar por su carácter estirado. Sacha tiene la apariencia de un pequeño bistrot parisino en cuyas bases azules y blancas hacen buena compañía los muebles antiguos que decoran el lugar. Una pena que no fuéramos más entrado el verano para poder disfrutar de su terraza que bien me supongo que debe de ser un auténtico jardín del edén gastronómico.
Al entrar‚ el maitre me trató como ya me gustaría que me trataran en los sitios que se las dan de demasiado selecto ya que combinó el esperado trato de usted con la cordialidad que podría brindar cualquier comercio de barrio de aquellos en los que te conocen de toda la vida. Pese a todo‚ después de tomarme dos copas de cava Torelló‚ tuve que sufrir la incompetencia de los demás comensales que me acompañaban al presentarse 45 minutos después de la hora estipulada. Un auténtico horror que pronto iba a ser olvidado...
... gracias a unas alcachofas fritas de primerísima calidad: simples‚ crujientes y sabrosas. De receta fácil‚ corazones de alcachofa fritos directamente con un poco de sal en abundante aceite de oliva sin previo rebozado de harina. Al estar en Sacha‚ decidí pedir uno de los platos estrella del restaurante: la falsa lasaña de erizo de mar. Este entrante fue sencillamente sublime debido a que bajo una pastita blanca hecha de arroz que seguramente es la utilizada en los dim sum chinos‚ se hallaba el erizo de mar en su mejor cocción: crudo.
Si ya os parece delicioso‚ imaginaros como fue si‚ de mientras‚ estuvimos degustando los caldos de Viña Ardanza Reserva 1999. Por ello‚ al pensar que el mejor vino blanco para un pescado es un tinto me decanté por el ala de raya templada en cama de aguacate‚ tomate‚ perejil‚ aceite de olival y demás ingredientes que mi mente es incapaz de acordar; aunque siendo imposible olvidar el perfecto punto del pescado. Delicado‚ fino y espléndido para cualquier persona independientemente de si prefiere las carnes en lugar del pescado.
Todo esto‚ por suerte‚ fue culminado con un cortado y una mousse de chocolate con galleta de arroz que bien me permitieron llegar a la conclusión de que Sacha es un sitio que recomiendo a todas las personas amantes de la gastronomía siempre y cuando esteis dispuestos a desembolsar los 209 Euros solicitados para los tres comensales que éramos.

