Gran timo y mayor decepción
La verdad es que no entiendo la gente que ha escrito favorablemente sobre este pequeño local, con encanta, pinta de coqueta casa de comidas parisina, pero con precios de gran restaurante. El servicio está bien, esperable en un sitio tan recogido, la decoración y el ambiente, con un divertido kitsch doméstico, también, pero los precios están por las nubes para lo que ofrecen. Un plato pequeño de ensalada con 3 ingredientes por 11€, un plato de spaghetti, la única pasta que tienen, con una simple salsa de pesto, al nero di seppia -algo mejor- o frutti di mare- patéticos en su tacañería- por unos abusivos 16€. La ración, además, es escasa. Lo de los famosos carabineros, igual que la decoración: pura traca y ruido sin esencial alguna. Son unos simples spaghetti pasados con un carabinero, basta.
La carne, algo mejor, pero es un lomo bajo a precio de chuletón. Y lo peor fue el postre, una simple tartaleta minúscula similar a las que encuentras en el Champion.
Lamentable. Un asno disfrazado de pura sangre.

